Qué ocurre bajo un tablero rectangular largo
Un tablero transmite las cargas hacia sus puntos de apoyo. Cuando estos se concentran en el centro, los extremos actúan como brazos de palanca. Cuanto mayor es la distancia entre el borde y la base, más se nota la presión ejercida al apoyarse.
La estructura doble reduce esa distancia al sostener la superficie en dos zonas. También distribuye mejor el peso de vajilla, equipos, objetos decorativos y usuarios que se apoyan durante el servicio.
Esta configuración no elimina todos los riesgos. Si las columnas se instalan demasiado juntas, el tablero conserva voladizos amplios. Si quedan muy separadas, pueden molestar a quienes se sientan en las cabeceras. La posición correcta equilibra soporte y comodidad.
Una base doble central no es lo mismo que cuatro patas
Las cuatro patas tradicionales sostienen el tablero cerca de las esquinas. Ofrecen un reparto amplio, pero condicionan la posición de cada silla y dificultan añadir plazas en los extremos.
En un pie doble central, las columnas se desplazan hacia el interior. Las esquinas quedan libres y los asientos laterales pueden distribuirse con mayor flexibilidad. Esta ventaja se aprecia en restaurantes, donde la composición cambia según las reservas, y en comedores domésticos que necesitan aprovechar varias plazas.
La zona central inferior queda más ocupada. Por eso hay que estudiar la forma y el tamaño de las bases, no únicamente la posición de las columnas.
La distancia entre soportes decide la estabilidad
La separación ideal depende de la longitud del tablero, de su rigidez y de las cabeceras que se quieran conservar. No existe una distancia válida para cualquier mesa rectangular.
Antes de perforar, coloca las bases sin fijarlas y presenta el tablero sobre ellas. Comprueba cuánto sobresale por cada extremo y marca la posición de las sillas. Esta prueba permite desplazar ligeramente los soportes antes de tomar una decisión irreversible.
Los dos lados deben quedar simétricos respecto al centro del tablero, salvo que el diseño indique otra cosa. Una distribución desigual puede modificar el centro de gravedad y hacer que un extremo responda de forma distinta al otro.
Cómo conservar puestos cómodos en las cabeceras
La cabecera suele ser el puesto más delicado en una mesa con base doble. La silla debe entrar bajo el tablero y las piernas necesitan espacio entre la columna y el borde.
Si el soporte se instala demasiado cerca del extremo, el usuario queda bloqueado. Si se aleja en exceso, aumenta el voladizo. Para resolverlo, hay que relacionar tres medidas: fondo de la silla, distancia entre borde y columna, y tamaño del apoyo inferior.
Las sillas con brazos requieren más aproximación al tablero. También ocupan mayor anchura y pueden chocar con las unidades laterales. Conviene probar la mesa con el modelo de asiento que realmente se utilizará.
Core: un ejemplo para entender las proporciones
La base doble Core está diseñada para tableros rectangulares de hasta 150 × 90 cm. Tiene una altura total de 72 cm y utiliza dos columnas de tubo de 8 × 8 cm.
Cada apoyo inferior mide 70 × 40 cm y los soportes superiores son de 24 × 24 cm. El conjunto pesa 20 kg y está destinado a interiores. Su acabado combina negro y oro sobre una estructura de hierro con capa de acero inoxidable.
Estas especificaciones no deben trasladarse a otros modelos. Pisa, Solan, Bari, Vellore o Lof pueden tener medidas, capacidades y usos distintos. La ficha de cada referencia es la que determina el tablero compatible.
Tableros de 120, 140 o 150 cm: no basta con mirar el largo
Dos tableros de 150 cm pueden exigir soportes diferentes si cambia el ancho, el grosor o el material. Una superficie estrecha genera una palanca distinta de otra muy profunda, y una piedra sinterizada pesa más que muchos tableros laminados de dimensiones similares.
Al comparar la base, revisa:
- Longitud y anchura máximas admitidas.
- Peso o materiales compatibles.
- Superficie de los soportes superiores.
- Distancia recomendada entre columnas.
- Tipo y longitud de los herrajes.
- Uso interior o exterior.
No superes la medida indicada pensando que unos centímetros apenas importan. El efecto de palanca aumenta precisamente en los bordes más alejados del apoyo.
Pie doble para mesa de comedor o para mesa alta
La categoría incluye bases de altura convencional y modelos para mesas elevadas. No son intercambiables. Una estructura alta se combina con taburetes; una de comedor se utiliza con sillas.
Core mide 72 cm antes de incorporar el tablero. Giza, Lof y Tumbes aparecen como pies dobles para mesas altas. Para calcular la altura terminada hay que sumar la estructura efectiva y el grosor de la superficie según el sistema de montaje.
En mesas altas, la estabilidad necesita especial atención porque el tablero queda más alejado del suelo. La relación entre anchura de las bases, peso y tamaño de la superficie debe mantenerse dentro de los límites del producto.
Materiales del tablero y fijación
Melamina y tableros laminados
Son frecuentes en hostelería por su variedad de acabados y limpieza sencilla. La fijación debe utilizar tornillos adecuados al núcleo del tablero y con una longitud que no alcance la cara superior.
Madera maciza
La madera puede moverse ligeramente con los cambios ambientales. La instalación debe respetar su comportamiento y evitar fijaciones que impidan por completo la dilatación cuando el diseño requiere margen.
Piedra sinterizada y superficies minerales
Estas superficies necesitan sistemas de unión específicos. No deben perforarse como un tablero de madera o aglomerado. Su peso también exige confirmar la capacidad de la base y puede hacer recomendable un montaje profesional.
Que una ficha indique compatibilidad con distintos tableros no elimina la necesidad de usar los herrajes apropiados para cada material.
Negro, dorado o acabado inoxidable
En una mesa rectangular, la base doble ocupa una parte visible considerable. El acabado influye en la decoración incluso cuando queda bajo el tablero.
El negro funciona bien con madera, melamina y superficies de efecto mármol. Reduce visualmente la presencia de la estructura y coordina con patas de sillas oscuras.
Los acabados dorados convierten el pie en un elemento más decorativo. Bari y otras referencias de la gama emplean este tono para proyectos contemporáneos, hoteles y restaurantes donde el mobiliario forma parte de una imagen más cuidada.
El aspecto inoxidable aporta una lectura técnica y luminosa. Hay que confirmar la composición real, ya que una apariencia inoxidable puede corresponder a distintos metales o recubrimientos.
Interior y exterior: una diferencia técnica
El pie Core está indicado para interior. No debe instalarse en terrazas o zonas expuestas a humedad porque su aspecto metálico parezca resistente. El entorno permitido depende del tratamiento de la estructura.
Hatay aparece como una base doble rectangular preparada para exterior. Esta identificación expresa es la que debe buscarse cuando la mesa se instalará en una terraza, patio o jardín.
Una terraza cubierta tampoco equivale a una sala interior. La condensación, el sol lateral y los cambios de temperatura siguen afectando a materiales y acabados.
Aplicaciones en restaurantes y cafeterías
Las bases dobles permiten crear mesas para grupos sin colocar patas en las esquinas. Esto facilita ordenar sillas a lo largo del tablero y puede hacer más utilizables las cabeceras.
En una sala profesional, la mesa debe probarse dentro de la distribución completa. El tamaño del tablero influye en el aforo; la base afecta al espacio de los clientes; y el peso determina la facilidad para mover el conjunto durante la limpieza.
Si varias mesas se van a unir en celebraciones, deben compartir altura y permitir
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